Lun. May 17th, 2021

Este jueves larga la ronda de negociaciones entre el gobierno provincial y las tres ramas de empleados públicos. Desde las 10 se verán las caras con los docentes, el viernes a la misma hora con los trabajadores del escalafón y el lunes a las 18 será el turno de los médicos.

Será una negociación delicada teniendo en cuenta el arrastre de la pandemia, que dejó un 2020 complicado en materia salarial para los estatales que mucho pretenden comenzar a revertir. Por el otro lado, el gobierno explicará su postura de cuidado que lo llevó a convertir a San Juan en una de las provincias más ordenadas y cumplidoras a nivel financiero del país.

La particularidad de este año es la irrupción de agrupaciones sindicales minoritarias y algunas sin siquiera representación en la mesa de negociaciones, que levantan olas y condicionan no sólo a los gremios del sector que sí lo hacen sino a la misma posibilidad de un acuerdo.

Se da en el sector docente, que es el primero que se sentará en la mesa este jueves. Ocuparán sus sillas las agrupaciones UDAP, UDA y AMET, que son las que tienen representación gremial para ir a la paritaria. Pero en los últimos días irrumpió con fuerza, tanto en San Juan como en el resto del país, la agrupación de autoconvocados. Que no lo hará, y llega a la fecha con pedidos mucho más elevados que el resto de los gremios.

Justamente ese factor de quedar afuera de la paritaria le permite no ingresar en la negociación y en consecuencia lanzar propuestas muy lejanas a lo posible. Se diferencian de ese modo de los gremios que sí acuden, que deben respetar las necesidades de recomposición del momento pero además deben buscar y conseguir un acuerdo.

Queda claro en consecuencia que el propósito de estos grupos minoritarios que convocan gente a la calle es el de obtener simpatías en la interna de los gremios, conseguir mayor respaldo de los representados enarbolando pedidos más elevados –aunque resulten impracticables-, en lugar de obtener un acuerdo salarial con posibilidades de ser cumplido.

Una mecánica gremial que se replica en otros sectores, como el de los choferes de colectivos. La semana pasada, un ala disidente de la conducción de Villavicencio fue la que encabezó los reclamos a la ATAP y derivó en un paro, que se pudo contener con la intervención del propio Sergio Uñac.

El viernes será el turno de los estatales, donde se observa un panorama con algunas similitudes y diferencias. Van los tres gremios más representativos, UPCN, ATE y el SEP. De esos tres, los dos últimos son lo que llevan las propuestas más elevadas, que arrastra al resto en la lógica sindical. Pero son justamente los que sienten menos necesidad de un arreglo lo antes posibles, porque disponen de la menor cantidad de afiliados. De la totalidad de los empleados públicos de la provincia, un porcentaje bastante mayor al 50% pertenecen a la nómina de UPCN.

Para el lunes está programado el encuentro por la tarde con los sindicatos del sector de la salud, el Sindicato Médico, los enfermeros de ATSA y Asprosa. Éste último es el que dispone de menor cantidad de afiliados, pero no difiere demasiado en los contenidos de sus reclamos de los mayoritarios. En el gobierno conocen a cada uno y tienen experiencia previa en el resto de las paritarias. Saben que éste sector es el que depara mayores dificultades para un acuerdo rápido. Confían, como siempre, en tener avanzados a los otros dos sectores, y con eso poder imponer su criterio con mayores posibilidades.

Justamente el criterio de la ministra de Hacienda Marisa López es hacer comprender el valor de lo que se consiguió el año pasado en medio de las turbulencias financieras que hicieron temblar a la economía mundial. Donde el sector público se vio muy afectado, pero aun así le fue mejor que a la mayoría de los empleados privados. En ese plano, queda claro que los salarios públicos quedaron lejos del ritmo inflacionario: se aumentó un 13%, mientras el aumento de precios fue del 35%.

En sintonía con la Nación, la provincia habla de recomponer algún margen, pero no todo de golpe. El propio Alberto Fernández y el ministro Guzmán hablan de esa recuperación de salarios sobre precios, pero a un ritmo paulatino.

Los gremios más dialoguistas presentaron ese pedido de recomposición de aquella diferencia más la inflación pronosticada del 2021. Queda claro que se trata de una cifra para comenzar a negociar, más que una exigencia literal. La provincia preferirá la cautela, que es lo que le ha dado resultados. Ese intercambio es justamente lo que comienza ahora.