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Este fin de semana, los fraccionadores de GLP del país informaron que no pueden sostener los precios de las garrafas a raíz de los siete meses de demora del pago de la Asistencia Económica Transitoria por parte del Gobierno Nacional. A partir de esto, surgió la preocupación de las empresas provinciales ante la difícil situación que atraviesa el país y repercute todo el tiempo en el precio de venta al consumidor.

En San Juan esta realidad no está al margen y ya advirtieron que va en caída la venta de garrafas en el inicio de la temporada de frío. Dos empresas más destacadas que operan en la venta al público, en las que coincidieron que el precio va sufriendo variaciones constantes y responden a la inflación que hay de manera constante en el país.

Jorge Gómez de Gas Center explicó que «todavía no viene los fríos pero cuando venga se va a sentir la merma de venta». «Un tubo hay que tener muy buena plata para comprarlo. La gente que usa la garrafa es la gente más humilde que no tiene gas natural. Y ya nos han avisado de un aumento de todos los meses», explicó.

El último aumento que registraron fue del 10% y saben que va a haber un próximo aumento el mes que viene pero aún no saben de cuánto será. «Han habido pequeñas subas de manera permanente», lamentó subrayando que también «la venta ha bajado mucho porque tenemos mucha diferencia con la garrafa social».

Desde Gas Rizzetto resaltaron también que la suba del valor de la garrafa de gas es constante y ya «hubo hace 2 semanas un aumento de alrededor del 5%». Pero advirtieron que «la cantidad de compradores aún es baja porque muchos recurren a la garrafa social» cuyo valor es muy diferente al que se vende en sectores privados.

Los precios

Los precios de las garrafas varían mucho de un local a otro, y dependiendo del punto de venta de la provincia. Hay locales que venden la garrafa de 10 kg a 2.200 pesos, la de 15 kg a 3.300 pesos y de 45 kg a 12.500. Pero en otros el monto es mucho más alto y está el de 10 kg a 3.200 pesos, el de 15 kg a 4.800 pesos y el de 45 kg a 14.000 pesos.

El 20 de marzo pasado, la Secretaría de Energía dispuso un incremento en los precios máximos de referencia del 21%, retroactivo al 1 de marzo. La misma se aplicó a las de 10, 12 y 15 kilos. Según la última Resolución, por una Garrafa de 10 kg se fijó para el Fraccionador 667 pesos, para el Distribuidor 1.171 pesos y 1.229 pesos para la venta al público.

El reclamo de las fraccionadoras

Con siete meses de demora del pago de la Asistencia Económica Transitoria, los fraccionadores de GLP no pueden sostener los precios de las garrafas.  A esto se suma que el beneficio caducó en diciembre pasado y no se prorrogó, mientras que los precios máximos de referencia fijados por la Secretaría de Energía están por debajo del costo de operación. «Estamos trabajando a pérdida», advierte Pedro Cascales, presidente de CEGLA.

La proximidad a la temporada invernal desespera a los productores de garrafas, que abastecen a casi el 40% de la población, que las utiliza -principalmente- para calefaccionarse y cocinar. “Sin la asistencia y con precios de referencia por debajo de los costos de operación, es imposible invertir, producir y distribuir los productos”, advirtió Pedro Cascales,  presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (CEGLA), que nuclea a 17 fraccionadores pymes, representando al 70% del mercado nacional.

La Ley 26.020 establece que los precios de referencia se deben actualizar -periódicamente- garantizando una “razonable rentabilidad”, a fin de que se  puedan realizar las inversiones necesarias. Por eso, según los cálculos del sector, el precio de las garrafas debería duplicarse.

Para evitar esto, la Secretaría de Energía dispuso una Asistencia Económica Transitoria (AET) para el sector, pero el Estado les debe 7 meses, acumulando una deuda de $5400 millones. «Estamos trabajando a pérdida», destacó Cascales que prevé un agravamiento del conflicto porque, además, el subsidio caducó en diciembre y no se prorrogó, mientras que los Precios Máximos de Referencia no alcanzan para cubrir los costos.

Si se tiene en cuenta que la estructura de inversión de cada garrafa involucra, por ejemplo, para las zonas más alejadas, un 23% de gastos de transporte, 21% de mano de obra, 18% producción, 4% impuestos y 34% GLP, «las cuentas no cierran», explicó Cascales.

 

fuente: DLPSJ

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