La llegada de las reliquias de Santa Bernardita Soubirous a San Juan marcará uno de los acontecimientos religiosos más importantes del año para la comunidad católica local. La peregrinación, que arriba desde Francia con el lema “Lourdes nos visita: un tiempo de gracia y esperanza”, incluirá celebraciones especiales en la Catedral San Juan Bautista los días 9 y 10 de marzo.

El acontecimiento despierta gran expectativa entre los fieles, especialmente devotos de Nuestra Señora de Lourdes, cuya historia está profundamente ligada a la vida de Bernardita.

El recorrido de las reliquias y su paso por San Juan

La peregrinación comenzó el 2 y 3 de marzo en Alta Gracia (Córdoba). Luego pasó por Córdoba Capital (4 y 5), continuó en San Miguel de Tucumán (6 al 8) y llegará a San Juan el 9 y 10 de marzo.

En la Catedral San Juan Bautista, el cronograma será el siguiente:

Lunes 9 de marzo

  • 18 hs.: Charla y Rosario
  • 19:30 hs.: Santa Misa y bendición con las reliquias

Martes 10 de marzo

  • 18 hs.: Charla y Rosario
  • 19:30 hs.: Santa Misa y bendición con las reliquias

Después, las reliquias seguirán su camino por Mendoza (El Challao, Godoy Cruz y San Rafael) y finalizarán el 18 y 19 de marzo en Santos Lugares, Buenos Aires.

La historia completa de Santa Bernardita

Santa Marie Bernard Soubirous nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes, Francia. Fue la mayor de varios hermanos y creció en una familia extremadamente humilde. La pobreza marcó su infancia: vivió en condiciones precarias, sufrió desnutrición y padeció graves problemas de salud. En sus primeros años contrajo cólera y luego desarrolló asma crónica, enfermedad que la acompañaría toda su vida.

El 11 de febrero de 1858, cuando tenía 14 años, escuchó un ruido en la gruta de Massabielle y vio a una “Señora” vestida de blanco con una luz resplandeciente. Tomó su rosario y comenzó a rezar. La Virgen se le apareció 17 veces más en distintas fechas. Durante las apariciones, le pidió oración por los pecadores y penitencia. En una de ellas reveló su identidad como la Inmaculada Concepción.

Tras las apariciones, Bernardita soportó interrogatorios, desconfianza y humillaciones. Años más tarde ingresó a la Comunidad de las Hijas de la Caridad de Nevers. Inició su noviciado en 1866 y el 22 de septiembre de 1878 pronunció sus votos perpetuos.

Murió el 16 de abril de 1879, a los 35 años, aferrada a un crucifijo enviado por el Papa, pronunciando: “Ruega Señora por esta pobre pecadora”. Fue canonizada el 8 de diciembre de 1933. Su cuerpo, considerado incorrupto, se conserva en un féretro de cristal en el convento de Nevers.

Para los fieles sanjuaninos, la visita de sus reliquias representa una oportunidad única de oración, renovación espiritual y cercanía con una de las santas más queridas del mundo católico.