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Nunca creyó en el destino ni en las señales del universo. Pero cuando su pasión por el folclore lo convirtió en mano derecha de Cuti Carabajal, «una ficha me cayó de repente», expresó Javier Aravena, el caucetero que se prepara para el debut en las salas nacionales de la película La estrella azul, que tiene en su reparto a Cuti interpretando a su hermano Carlos, «padre de la chacarera», con dirección de Javier Macipe y el protagónico de Pepe Lorente.

Estrenada con buena repercusión en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en noviembre pasado -luego de su estreno mundial en el Festival Internacional de San Sebastián y en el de Varsovia-, es una coproducción hispano-argentina filmada en Santiago del Estero y Cerro Colorado (Córdoba) que relata el encuentro del rockero español Mauricio Aznar Müller con el «emblema de Santiago del Estero», y cuenta con la participación de Roberto Chavero personificando a su padre, Atahualpa Yupanqui.

«Durante el tiempo que Cuti personificó a su hermano, yo organicé su agenda en Santiago, lo asistí como su mano derecha en todo lo que necesitó y en el festival de cine trabajé junto al director español y la productora argentina en lo que fuera prensa, la alfombra roja y en la producción de su estreno. La importancia de esta peli es que el rockero español, que tuvo su esplendor en los ’90, dio un giro a su música al conocer nuestro folclore. Él era un músico que tenía problemas con las drogas. Cuando su madre le regala un cassette de Atahualpa, decide viajar a la Argentina y llega a Cosquín, donde conoce a Carlos, quien lo educa sobre temas como las raíces de la chacarera y las tradiciones de Santiago», subrayó el músico que abandonó su Caucete natal junto a sus padres, Mario Aravena y Zulema Cornejo, cuando tenía 10 años, para radicarse en Buenos Aires, dejando atrás aquellas guitarreadas que supo compartir con su papá y sus tíos con sólo 7 años.

«Con la proyección a nivel país de La estrella… se viene lo que llevará más trabajo: la idea de Cuti de ir provincia por provincia haciendo funciones para amigos, folcloristas y artistas», adelantó el también guitarrista y encargado del bombo en el combo santiagueño formado en los ’80.

«Yo soy el más folclorista de mis hermanos, el que heredó el amor por la música», evocó Javier que, al igual que sus 6 hermanos, optó por quedarse en la capital del país en busca de oportunidades, al retornar los padres a sus pagos.

«Parece mentira, pero un día, mi papá me regaló un disco de Los Carabajal. Me daba vergüenza compartirlo con mis amigos y me encerraba en mi pieza a escucharlo solo, hasta que vino el fenómeno de Soledad Pastorutti y me animé a mostrar eso que tanto me gustaba. Y después, a los 16, él me regaló el cassette A bailar chacareras, de Cuti y Roberto Carabajal, que todavía tengo guardado, como si me guiara a ellos», reflexionó Aravena, que, sin imaginar lo que le esperaba, transitó el camino que soñaba: se graduó en la Licenciatura en Folclore y pasó de chofer de Cuti en 2021 hasta transformarse en una de sus piezas fundamentales. De este modo, en la actualidad, se desempeña con la dupla en los escenarios y abajo de ellos con acciones que incluye la grabación de un nuevo disco en marzo y la celebración de los 30 años de la chacarera Dejame que me vaya, compuesta por Roberto Ternán en letra y Cuti en música, en abril próximo. «Pero, antes que llegaran estos logros, pasaron cosas feas que tuve que superar: en 2020, en plena la pandemia, mi papá falleció por covid; y, encima, me quedo sin trabajo en una empresa de juegos de salón. Una noche, un amiga me invitó a una peña en la que cantaba Cuti, me presenté, le conté mi historia y empezamos a hablar. Ahí, él me ofreció manejar su camioneta, en los trayectos hablábamos mucho de folclore, yo como defensor de la tonada por su poesía y él de la chacarera que tiene más difusión y suena mucho en las peñas porque se baila», relató Javier acerca de la manera en que se fue consolidando el vínculo con el cantautor oriundo de La Banda, que tomó por sorpresa al sanjuanino al proponerle la producción de un show en un teatro.

«Estábamos comiendo un día, cuando Cuti me dijo ‘vos vas a hacer la producción del teatro’ y me hizo temblar las piernas. Durante 3 noches estuve revisando y programando todo, sin pegar un ojo. Yo sabía que era una prueba de fuego ¡Gracias a Dios! todo salió bien y pude dormir 2 días seguidos después. Cuti me felicitó y me dijo que necesitaba a alguien como yo, casi 24 hs a la semana porque los hijos tienen sus proyectos propios. Así conocí a Roberto, después vino una gira con ambos y, a fin de 2021, me sugirieron manejar la programación y los shows de la dupla, un compromiso mucho más grande», destacó quien, como parte de las actividades, tuvo la responsabilidad de reactivar las peñas tradicionales de los Carabajal hace un año con el propósito de llevarla a todo el país y traerla a San Juan, donde arribaron en octubre pasado con un minirecital en El Arribo y pudo llevar a Cuti y Roberto a conocer la finca en que vivió su padre.

«Siempre soñé esto, miraba los festivales de Cosquín y Jesús María por la tele, pero nunca pensé ser parte. Lo que me duele es que mi viejo no me pudo ver actuar con ellos. Siempre me pregunto qué diría… Quizás él está moviendo las fichas desde el cielo», consideró el músico que se proyecta con fuerza en el ámbito nacional.

 

fuente: diario de cuyo

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