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Fiorella recorrió 1.200 kilómetros con sus papás y hermanos para ver a la Selección Argentina en San Juan. Ella, como otras miles de personas, arribaron tempranito a las inmediaciones del circuito El Villicum para conseguir la entrada del clásico frente a Brasil. No sabe cómo llegó, pero estuvo en primera fila y fue una de las primeras personas en salir felices de la boletería con la entrada en sus manos. «Todo lo que hice valió la pena», se desahogó.

La venta de entradas superó todas las expectativas. Si bien se esperaban unas 30 mil personas para la noche del domingo, ya sobre la tarde había una multitud a la vera de la ruta: había todo tipo de vehículos, motos, fanáticos en bicicleta e incluso muchos que llegaban a pie con hieleras, colchones y mesitas a cuesta. Una locura. «Nos vinimos preparadísimos. Trajimos comida, algo para tomar. Sabíamos que había que esperan un par de horas», contó un grupo de amigos oriundo de Chaco, que llegó especialmente a la provincia para ver a Messi y compañía.

La fila de autos y de fanáticos que iban avanzando desde Campo Afuera no sufrió inconvenientes hasta la altura del Parque Industrial, donde los fanáticos se impacientaron y empezaron a empujar a los que estaban adelante de la cola, por detrás de las barandas de contención. La desesperación fue tal que, en un momento dado, todos empujaron las barandas y terminaron corriendo hacia el siguiente filtro, donde ya esperaba un súper operativo policial.

Por momentos reinó el pánico, pero cuando los fanáticos ingresaron al Parque Industrial la situación logró ser controlada por los efectivos policiales. Allí empezaron a armar grupos de 50 personas que, cuando habilitaron anticipadamente las boleteríaas, como consecuencia de la tremenda concurrencia de personas, fue avanzando a paso lento.

Sobre el final hubo control absoluto de la situación. Los primeros hinchas pudieron acceder a las entradas -dos por persona y con DNI en mano- y luego se retiraron del lugar ante la orden de los efectivos que controlaban la zona. «Estamos aquí desde el viernes y ya tenemos las entras por suerte. Estamos felices y ansiosos de estar acá. Corrimos mucho para conseguir los tickets, pero ya los tenemos», comentaron Dana y Mariano, quienes llegaron desde la provincia de Santa Fe.

a punta de espalda que fue furor

Muchos sanjuaninos le sacaron provecho a la amplia concurrencia de público sobre la Ruta 40, a la espera de que habiliten la venta de entradas. Algunos ofrecían bebidas, otros semitas y, un grupo más preparado, con una súper parrilla, se animaron a la punta de espalda a la llama. Y fue furor. Vendieron todo en menos de una hora: cada sándwich costaba 500 pesos.

El fan de Messi está en todas

Cristian Solera, el pocitano que sigue a Lío por todos lados y lo lleva en la piel, estuvo desde temprano aguardando poder conseguir su ticket. El lunes buscará acercarse al crack del PSG. «Ya tengo la entrada, ahora espero conocerlo y que me firme el tatuaje. Es mi gran sueño», confesó.

fuente: tiempo de san juan

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