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Como todos los años, el precio del kilo de la uva vuelve a ser un tema polémico de cara a una nueva vendimia y hace resurgir una histórica disputa entre bodegueros y viñateros. En este caso, los propietarios de bodegas de San Juan pretenden pagar hasta $300 por la uva de varietales o fina, mientras que los productores piden que la cifra se ajuste a la inflación anual, rondando los $500.

En diálogo con el presidente de la Cámara de Bodegueros, Mauricio Colomé, confirmó que desde el sector evalúan fijar el precio del kilo de uva de varietales entre $250 y $300, lo que representa que el aumento no superará el 50% respecto a la vendimia 2023, cuando se pagó $200 por cada kilo.

En este sentido, Colomé explicó que esos valores corresponden a la conocida como uva “fina”, la cual representa el 30% de la producción total en la provincia, y el precio aplica para los cultivos del Valle de Tulum, ya que lo producido en otras zonas como Pedernal, Zonda o Calingasta, puede tener un valor un poco más elevado.

A su vez, el bodeguero explicó que los factores que llevan al sector a evaluar esas cifras están ligados a que consideran que esta será una buena vendimia dado que no hubo grandes complicaciones climáticas y habrá mucha uva, por lo que habrá una gran oferta. Además, aseguran que hay sobrestock de vino a granel y advierten que la caída del consumo es considerable, por lo que no consideran apropiado elevar mucho más el valor de la uva que el pretendido.

Respecto al porcentaje que evalúan aumentar el precio por kilo, el referente aseguró que no debe compararse con los valores que se manejaron durante la última vendimia, ya que las condiciones no son las mismas. En este sentido, explicó que a principios del 2023 se acordó una suba significativa que duplicó el índice inflacionario, puesto que hubo poca cantidad de uva por los eventos climáticos que azotaron a San Juan y Mendoza.

Por otra parte, Colomé se mostró en consonancia con los viñateros que piden por la creación de una mesa de concertación con los grandes formadores de precios, para fijar los valores de toda la cadena y que todos tengan ganancia. “No somos bodegueros que estamos en el escritorio y venimos a comprar uvas. Somos todas bodegas chicas y también nos vemos perjudicados con la cadena de comercialización. Quien se lleva la mayor tajada de la torta en esta industria, es el intermediario”, afirmó.

Además, se refirió al panorama negativo que existe en el sector sobre las ventas y exportaciones de uva y vino, y dijo: “Creo que será peor que el último año y se debe a la caída del consumo. El vino embotellado no es una prioridad, y si sigue cayendo el poder adquisitivo de la gente, seguirá cayendo nuestra actividad. Y si el nuevo Gobierno impone un libre comercio abriendo importaciones, puede perjudicarnos mucho, ya que no somos competitivos con el exterior. Es probable que muchas empresas prefieran comprar el vino afuera y embotellarlo acá, en lugar de producirlo”.

Malestar en los viñateros

Para conocer la opinión de la otra vereda, se contactó a los viñateros Juan José Ramos y Eduardo Garcés, quienes coincidieron en que el precio del kilo de uva de varietales debería actualizarse con la inflación interanual (138.8% en octubre), rondando al día de hoy los $500, y la uva común cerca de $300.

En contrapunto con Colomé, Ramos planteó que la futura vendimia no será cuantiosa, debido a que la intensidad de las heladas y vientos Zonda que azotaron a San Juan este año, afectaron principalmente a la uva fina. A su vez, aseguró que al precio que definan, es necesario agregarle una cláusula de actualización inflacionaria, ya que los pagos suelen hacerse con cheques a varios meses.

Además, aseguró estar preocupado por la posible implementación de una política de libre mercado y dijo: “No va a haber posibilidad de negociación, el Estado va a decir arréglensela entre privados. Vamos a estar bastante a expensas de los precios que quieran pagar las grandes bodegas, que en definitiva son las que fijan los precios. Los productores quedamos desamparados”.

Por su parte, Garcés coincidió con Ramos, y desmintió que exista un sobrestock de uvas o vino, asegurando que hay 130 millones de litros de vino y 9.000 toneladas de mosto, menos que el año pasado. Además, planteó que el vino en góndolas ha subido un 200%, mientras que a ellos solo pretenden aumentarles en promedio un 37,5%.

“Esperemos que esto se acabe en algún momento, y los viñateros aprendamos a ser unidos. Cuando se las tiran a locos así, no hay que venderles ni un solo kilo de uva, es preferible que se pierda la uva a que sigan jugando con nosotros. Van a tener que aprender a pagar y dejar de usarnos”, disparó Garcés.

 

fuente: huarpe

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