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Luego de que el presidente Javier Milei disertara en el foro de Davos, el dólar blue escaló 45 pesos y cerró a $ 1.225. Sin embargo, la razón principal de este recalentamiento es el aumento de expectativas por una nueva devaluación. La cosecha acumulada en el sector agropecuario apunta a niveles récord y liquidar a un tipo de cambio menor al ilegal parece muy poco apetecible para los exportadores.

El dólar contado con liquidación subió a $ 1.276,14 (+4,9%) en el promedio de acciones, y a $ 1.222,61 (+1,8%) en el Senebi (Segmento de Negociación Bilateral). El dólar MEP con bonos se pactó al cierre a $ 1.225,40 (+4,9%). De esta forma, la brecha con el dólar oficial ya se mueve en un terreno cercano al 50%. 

El volumen de operaciones en el segmento de contado del mercado mayorista se mantiene en un nivel elevado, por unos 353,8 millones este último miércoles, cifra que le permitió al Banco Central comprar 208 millones, un 58,8% de la oferta privada. En lo que va de enero, las compras del organismo acumulan 1.942 millones de dólares.

Crece la expectativa por una nueva devaluación

Para la consultora Ecolatina se mantienen latentes los riesgos asociados a la «sostenibilidad del esquema cambiario-monetario actual (sin constituir un programa de estabilización) en la transición hacia la cosecha gruesa». Respecto a esto último, en la semana la Bolsa de Comercio de Rosario mejoró sus proyecciones de producción de maíz y soja: elevó en 3 M/Ton su estimación de cosecha de maíz 2023/24 a 59 M/Ton (+64% vs 36 M/Ton en campaña pasada), lo que marcaría un récord productivo; mientras que mejoró en 2 M/Ton la estimación de cosecha de soja, pasando a 52 M/Ton.

En las próximas semanas «convivirá una tendencia decreciente en la demanda de dinero con una expectativa de tasa de interés real fuertemente negativa (que ya comenzó a influir en la brecha), al tiempo que continuará la apreciación cambiaria, reduciendo en el margen incentivos a los exportadores a liquidar divisas», mientras los importadores «comienzan de a poco a demandar nuevamente divisas en el mercado cambiario», señaló el informe.

Esta dinámica «deterioraría la posición compradora del BCRA durante el verano a la espera de la llegada de la cosecha gruesa», agregó. De hecho, «el mercado (REM-BCRA y futuros de USD en Matba-ROFEX) prevé que desde febrero se abandone el crawling peg al 2% mensual», subrayó.

Los futuros del dólar mostraron caídas para todos los plazos: concretamente, mientras que los contratos a enero y febrero mostraron bajas semanales del 0,6% y 2,4%, respectivamente, el resto de los contratos (con menor volumen) evidenció mermas aún mayores (de alrededor del 6%). Más allá de los movimientos semanales, a partir de febrero el mercado deja de poner en precios un crawling peg en la zona del 2%: la devaluación mensual implícita de febrero es de 4,2%, mientras que en marzo salta al 10,9% y 11,4% en abril.

Cuándo puede ser la devaluación

Según la BCR, el stock de grano de maíz en manos de acopios, industriales y exportadores alcanzaba, al 1 de enero, a 11,5 millones de toneladas, apenas por debajo de los 11,9 Mt de enero del año pasado y el segundo volumen más alto en los registros. Así, pese a la feroz sequía (y caída de los embarques en 2023), el eslabón comercial tendría maíz suficiente para terminar cómodo el ciclo en curso y dar el puntapié inicial al nuevo año, lo que se llama empalme de cosechas. Febrero y marzo surgen como las fechas señaladas para el vuelco.

Con relación a la oferta del nuevo ciclo, se estima la producción de maíz 2023/24 en su nivel más alto de la historia, con 59 millones de toneladas. Sumado a un carry del ciclo previo, estimado en 4,3 Mt, arroja una disponibilidad total del grano de 63,3 Mt; nuevamente, un volumen récord que supera en un 50% la oferta del año anterior.

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