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Lejos del tono autocelebratorio del show montado en el Luna Park, en las últimas horas el clima de la Casa Rosada se agrietó hasta desembocar en una crisis que llevó al presidente Javier Milei a anticipar anoche un cambio en el elenco de funcionarios con el jefe de gabinete, Nicolás Posse, ubicado en el centro de todas las versiones y el anuncio de que Federico Sturzenegger será ministro. El fiasco de la ley Bases y el Pacto de Mayo transparentaron la mala praxis política de un oficialismo que hace todo lo posible por ganarse enemigos. Luego de haber asegurado que lo que sucediera con ese proyecto no era trascendente, anoche el Presidente lo definió como un hito que ponía a todo el gabinete bajo revisión y que disparará cambios. Fue en el cierre de una jornada que marcó otro récord de dólar blue y nueva suba del riesgo país, además de las repercusiones políticas generadas por la revelación de El Destape sobre la inexplicable retención de cinco millones de kilos de alimentos para la asistencia social.

Es difícil encontrar coherencia en el discurso oficial. Porque unas semanas atrás no era fundamental la suerte de la ley en el Congreso, dado que las políticas económicas se podían llevar adelante sin cambios. Anoche, en una entrevista a La Nación +, Milei insistió que sin ley el Gobierno seguirá adelante igual y que, en todo caso, «la inflación bajará más lento». Pero pocos minutos después terminó calificando el resultado parlamentario como «un hito» por el que pondrá a todo su gabinete bajo análisis de acuerdo al resultado. «No sólo a Posse», recalcó. Las versiones sobre la salida del jefe de Gabinete estuvieron girando durante toda la jornada, potenciado por su faltazo al show en el Luna Park por «problemas de agenda». El funcionario arrastra desde hace tiempo una relación cortada con la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, y con el asesor Santiago Caputo, las dos personas de mayor influencia sobre el Presidente.

«Lo que no funciona, se cambia. No hay ningún misterio», dijo Milei como para restarle importancia a la decisión. Unos días atrás, Posse era uno de los que estaban «firmes como rulo de estatua». El Gobierno no funciona, está claro, aunque no es seguro que sea Posse el principal responsable. La gestión brilla por su ausencia y todavía hay miles de puestos en el Estado que siguen sin cubrirse. La salida de funcionarios es cosa de todos los días, especialmente en el ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello, con récords en el área de Empleo y Trabajo. En cuanto a la gestión política, de la mano de las bravuconadas presidenciales no pudieron sacar una ley en un gobierno que se acerca al medio año. A la ley Bases no paran de hacerle modificaciones y, así y todo, no consiguen reunir los votos para aprobarla en el Senado. Ni siquiera reunieron las firmas suficientes para el dictamen.

La situación financiera comenzó a exponer toda su fragilidad en la última semana, con varias escaladas del dólar blue que ayer quedó cerca de los 1.300 pesos, un 15% de suba en apenas cuatro días. Milei aseguró que no se trata de una corrida porque el Banco Central sigue comprando dólares, sino que es una reacción a la baja de la tasa de interés y buscó culpar a la clase política por no aprobar la ley en el Congreso. «Es responsabilidad de los que están en el Senado», se desligó.

Sin embargo, la escalada -que vino acompañada de una suba del riesgo país- desarma el relato de reducción de la brecha y potenciará los reclamos del sector agropecuario por conseguir una mejor cotización para liquidar los dólares de la cosecha, que están ingresando en mucha menor medida de lo esperado. Urgido, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a archivar el manual libertario y le pidió a bancos oficiales y financieras amigas que compren bonos con sus dólares para abastecer la oferta de divisas y frenar la corrida, mientras que los dólares «los está poniendo el Banco Central», según admitían. No había nadie vendiendo dólares.

Otro dato que golpeó duro al Gobierno fue la revelación de El Destape sobre los 5 millones de kilos de alimentos comprados por el gobierno anterior que se pudren en depósitos estatales por la negativa del Ejecutivo a distribuirlos. Dado que se trataba de una nota basada en documentación oficial conseguida a través de un pedido de acceso a la información pública, al vocero Manuel Adorni no le quedó más remedio que reconocer que eso era así, aunque aseguró que los alimentos serían repartidos antes de que se vencieran. Parece algo difícil de cumplir porque si, efectivamente, se trata de alimentos comprados durante el gobierno de Alberto Fernández, es probable que se acerquen ya al año de su elaboración. El portavoz justificó que no los hubieran repartido por la supuesta existencia de «comedores truchos».

La investigación periodística reveló así un nuevo despropósito de la gestión. Como en otras áreas sensibles -medicamentos oncológicos, subsidios por discapacidad, presupuesto universitario-, el Gobierno lanza una denuncia genérica de corrupción y frena la asistencia. Lo insólito de este caso es que se trata de alimentos que ya habían sido comprados. El dirigente social Juan Grabois utilizó la información para ampliar su denuncia contra la ministra Pettovello. «Dejan a seres humanos, niños, madres y abuelos sin comida», dijo Grabois, uno de los acusado por el Gobierno en sus denuncias. «Tienen la caradurez de acusarnos a todos nosotros de ladrones con auditorías truchas mientras se roban un país entero y tienen la comida encanutada», afirmó.

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