Sáb. May 15th, 2021

Un grupo de familias sanjuaninas han decidido demostrar que la unión hace la fuerza. Pertenecen a comunidades indígenas y pusieron manos a la obra para compartir sus conocimientos ancestrales y generar un ingreso. Por eso, desde hace casi tres años formaron una cooperativa de trabajo que se encuentra en Caucete, que ya está generando frutos incluso fuera de la provincia.

«No es una cooperativa común y corriente, porque surge de comunidades indígenas. En el 2018 comenzamos con el trámite y un año después conseguimos la matrícula. Así nació la «Cooperativa Polok Nenu», que en huarpe significa «trabajo para el buen vivir». Son diez las comunidades indígenas que participan y la idea es ir fortaleciendo cada una de sus líneas productivas», contó a Diario La Provincia SJ Franco Gil, promotor de esta iniciativa.

Harina, alfajores, budines, quesillo y otras delicias ya forman parte de la producción. «Comenzamos a fortalecer la algarroba, cuya recolección es una actividad ancestral del pueblo Huarpe. A través de la cooperativa se busca con el financiamiento y las nuevas maquinarias, condiciones para producir en forma semi industrial; además buscamos elaborar productos finales como alfajores y budines», contó el Franco quien además es el representante nacional de las Comunidades Huarpes de San Juan en el Consejo de Participación Indígena.

Roxana Montenegro es la presidenta de la cooperativa que ya tiene un espacio de producción equipado. «En un primer momento, a través del financiamiento de Desarrollo Social de la Nación, se consiguió amasadora, batidora, sobadora, horno rotativo de 15 bandejas, heladera, balanza, un silo aéreo y el molino de acero inoxidable».

Si bien este fue un gran paso para avanzar en la producción, notaron que todavía era insuficiente para alcanzar sus metas. «Fue muy importante pero al comenzar a funcionar nos dimos cuenta de que hacía falta otro equipamiento para explotar al máximo la producción. Por eso surgió el apoyo de Ciencia y Tecnología, a cargo del Ing. Tulio del Bono, y el encargado de proyectos Ángel Torres. Con este convenio vamos a mejorar las instalaciones y la maquinaria para acceder a otros mercados», agregó Gil.

El proceso comienza con la recolección del fruto que se hace en las zonas periféricas de Caucete y 25 de Mayo, hay familias del Encón, Bermejo, Las Chacras, Vallecito, Las Talas y Pozo del Algarrobo.

La fábrica está ubicada en la ex bodega Torraga, en Caucete. «Es interesante que un espacio que fue conocido por una situación tan trágica, ahora sea un espacio recuperado. Hay 23 familias que se están beneficiando con este emprendimiento. Estamos involucrados en todos los eslabones, desde la recolección de la algarroba hasta la venta del producto».

Más allá de su sabor, sus elaboraciones se destacan por sus propiedades. «La harina de algarroba es dulce, pero no tiene glucosa por lo que lo pueden consumir diabéticos. Tampoco contiene gluten por lo que la pueden consumir los celíacos. Es un producto completamente orgánico. Los frutos no se cosechan, se recolectan del suelo porque cuando caen es porque alcanzaron el punto de madurez perfecto. Además dejamos alrededor de un 20 y un 30% en el suelo porque eso es lo que permite la reforestación natural y el alimento para los animales autóctonos», explicó Franco. Incluso su almacenaje es natural, ya que para conservarla se le incorporan yuyos naturales como el matagusanos o la jarilla que sirven para repeler insectos. 

Su producción no solo es local sino que ya están haciendo envíos al resto del país. «Nuestro mercado no se limita a la venta interna. La semana pasada mandamos a Córdoba, Río Negro, San Luis y Buenos Aires».

Los interesados en probar sus panificados se pueden acercar por «El Chilenito», local ubicado en la entrada de Caucete; en «Atahualpa», que tiene local en Caucete y en la Difunta Correa; en Capital, en «Vinoteca y arte», frente a la Casa de Sarmiento. También los pueden adquirir comunicándose al 2644648689/ 2645820977 o a través de la página de Facebook en este link.