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Una práctica peligrosa que está normalizada en la provincia de San Juan es la de combatir el calor bañándose en canales o reservorios de agua. Estos lugares claramente no cuentan con un cierre perimetral y menos con la presencia de especialistas que velen por la seguridad de estas personas. En ese sentido, se está tratando de hacer cumplir a rajatabla la Ley de Guardavidas para prevenir el mayor número posible de muertes por ahogamiento.

Sebastián Segali, Sindicato Único de Guardavidas y Afines, contó en Cien por Hora que desde noviembre que fue promulgada esta mencionada normativa. La misma trata de la prevención de siniestros acuáticos, cumpliendo con una serie de requerimientos para poder abrir una pileta al público o a una clientela.

‘Nos organizamos en 2009 como un sindicato de primer grado y en 2016 logramos nuestra personería gremial en San Juan. Eso nos permitió llevar a cabo nuestro convenio colectivo para lograr los derechos y obligaciones nuestras. Este año el 12 de octubre logramos que fuera sancionada la Ley del Guardavidas que fue promulgada el 29 de noviembre. Ya esta vigente y lo que hace es adherir a la Ley Nacional de Guardavidas que se aprobó en el 2015 y al decreto reglamentario’, expresó.

Segali por ejemplo señaló la importancia de tener tanto guardavidas como ducheros en los lugares que cuenten con piscina. Esto tiene que ver con que el último mencionado se encarga no sólo de controlar a las personas que ingresan a los natatorios, sino que se las climatiza para que no sufran de un cambio de temperatura brusco.

‘Queremos que se optimice el ingreso a la ducha con sensores, que sirve para prevenir ahogamientos ambientando a la persona antes de ingresar al natatorio. Lo deberían tener todos porque así se previene el shock térmico que es el cambio de temperatura brusco. El duchero colabora en no dejar entrar menores de 5 años sin la compañía de un adulto. Se trabaja con esa prevención. En el Foro de Abogados tuvimos una muerte porque no tenían duchero’, manifestó.

Otra de las cuestiones que se busca solucionar aplicando esta ley, tiene que ver con la práctica de bañarse en zonas que no están preparadas para ello. Por ejemplo las situaciones más peligrosas se registran en lugares como arroyos, canales o reservorios de agua para riego que hay en terrenos agrícolas. Sin embargo, hay alojamientos privados que tampoco cumplen con todas las medidas necesarias.

‘La presencia de vallados está reglamentado por una normativa de Salud Pública. Todos los natatorios públicos deben tener un cierre perimetral y un sólo ingreso y egreso. El problema lo tenemos en piscinas de uso comercial como en cabañas donde recomendamos tener un cierre perimetral por la cantidad de ahogamientos que tuvimos. San Juan tiene 84 natatorios y balnearios que cumplen con el servicio obligatorio de guardavidas. Hay hoteles que no quieren cumplir porque generalmente no tienen mucho ingreso de dinero por turismo. Son 14 hoteles en San Juan que tienen piscina’, sentenció.

 

fuente: canal 13

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