Vie. Ago 19th, 2022

Sucedió en la madrugada de este lunes en el barrio Justo P. Castro II. La víctima enfrentó al ladrón y casi termina asesinado. Detuvieron al supuesto ladrón, que fue reconocido, pero después lo liberaron.

Al menos tres puntazos en el costado del tórax, otros en el abdomen, en la espalda y dos en los brazos. En total fueron 10 heridas corto punzantes. Esa fue la terrible odisea que vivió un panadero que padeció el feroz ataque de un ladrón que entró a robar a su casa en Caucete, mientras dormía y que casi lo asesina cuchillazos. La víctima reconoció al delincuente como “El Dieguito”, conocido porque es vecino y por su largo prontuario policial. Lo increíble es que más tarde el delincuente volvió a la vivienda cuando no había nadie y concretó el robo. Horas después la Policía detuvo al sospechoso, pero lo tuvieron que largar debido a que no secuestraron el aparato sustraído.

Todo esto sucedió en la madrugada de este lunes en un domicilio de la manzana L del barrio Justo P. Castro II, Caucete. El que sufrió el brutal ataque es Alberto Espinoza, de 36 años y de oficio panadero, fue asistido en el Hospital Guillermo Rawson.  “El médico que lo atendió me dijo que ha tenido mucha suerte que no le tocó ningún órgano vital o sino moría”, aseguró Horacio, el padre del Alberto.

El atacante fue identificado como “El Dieguito” Ibáñez, un delincuente que es recordado porque en 2018 intentó entrar a robar a otro domicilio y acabó pidiendo auxilio porque se clavó el hierro de una reja en un pie. Alberto Espinoza lo reconoció como la persona que irrumpió en su casa este lunes, minutos antes de las 2 de la madrugada.

El hombre dormía cuando escuchó que rompían las rejas de la ventana de la cocina. Al parecer, el delincuente aparentemente creyó que no había nadie. Y es que el sábado último ya habían entrado a la casa en momentos en que Espinoza estaba trabajando. En esa ocasión le sustrajeron dos parlante, ropa y 10000 pesos.

Espinoza no estaba dispuesto a que le volviera a robar, de modo que al ver que el ladrón buscaba ingresar a la casa, salió decidido a enfrentarlo. El delincuente entonces corrió hacia el fondo con la idea de escapar. El panadero lo persiguió y consiguió agarrarlo cuando trepaba por el asador. Fue ahí que el ladrón se dio la vuelta y se desató una pelea.

“Empezaron a forcejear y a pegarse. Mi hijo no se dio cuenta que este delincuente tenía un cuchillo o algo en la mano. Se dio cuenta cuando vio la sangre chorreando en su cuerpo y le quitó la remera a la otra persona, que tenía manchas de sangre. Ahí vio que él estaba herido”, relató Horacio.

Según relató éste último, Alberto observó las distintas heridas en su cuerpo, se asustó y corrió a refugiarse en la casa. Entró por la cocina y trabó la puerta porque el ladrón se vino por detrás. Después se encerró en el baño y llamó a la Policía. Como no le respondían, se comunicó por celular con su padre y le pidió que fuese urgente que estaba herido.

A todo eso el delincuente volvió a meterse a la casa por la ventana de la cocina. Aunque golpeó la puerta del baño, no pudo entrar. En esos instantes llegó Horacio Espinoza en su vehículo, esto obligó al ladrón a emprender a la fuga por el mismo patio de la vivienda.

Pero la historia no terminó ahí. Horacio Espinoza acompañó a su hijo al hospital, mientras otras personas se quedaron en la vivienda junto la Policía para hacer la inspección y recoger huellas. A las 4 de la mañana, todos se retiraron. Y lo increíble fue que, a esa hora, volvieron a entrar al domicilio. Se supone que fue el mismo ladrón, “El Dieguito”, que ingresó por la misma ventana de la cocina, sustrajo un televisor Led de 32 pulgadas, un acolchado y 8.500 pesos. Los vecinos lo vieron escapar por el frente de la casa.

Más tarde, la Policía arrestaron preventivamente a Diego Ibáñez. Pero no lo pudieron retener por mucho tiempo. Sucede que la orden judicial emitida señalaba que allanaran su casa para secuestrar los elementos robos. Y que, en caso de encontrarlos, lo detuvieran y abrieran una causa. De lo contrario, le dieran la libertad. Como no secuestraron los efectos que buscaban, debieron dejarlo ir.

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