La gestión de la intendenta Romina Rosas enfrenta una nueva y significativa baja. El viernes se confirmó la renuncia de Jimena Corona, segunda en la Asesoría Letrada municipal y, crucialmente, abogada personal de la jefa comunal. Corona era responsable de los trámites más sensibles y de mayor confianza para Rosas, lo que convierte su partida en un duro golpe político.

Según fuentes internas consultadas, la renuncia de Corona estaría directamente ligada a su profundo desacuerdo con la postura adoptada por Rosas frente a la millonaria deuda que el municipio mantiene con la Distribuidora Eléctrica de Caucete (DECSA). La intendenta se negaba a pagar bajo los términos establecidos por el ente regulador, una posición que habría generado el rechazo de su cercana asesora legal.

Esta dimisión no es un hecho aislado, sino que agrava un clima de tensión interna ya palpable. En las últimas semanas, la administración Rosas ya había visto partir a dos secretarios y a un director. Si bien la intendenta intentó retenerlos para evitar un vacío de poder mayor, su capacidad para mantener unido su equipo de gobierno parece debilitarse rápidamente. El desgaste avanza y el círculo de funcionarios leales se reduce.

El panorama externo tampoco ofrece alivio alguno. Los últimos sondeos de opinión pública revelan un dato contundente: el 80% de los vecinos de Caucete expresan su descontento con la gestión de Rosas y su equipo. Este malestar masivo se alimenta de la percepción de falta de obras públicas, problemas persistentes en servicios básicos y los recurrentes conflictos institucionales que marcan la administración.

A pesar de que restan dos años para el fin de su mandato, para una amplia mayoría de vecinos y referentes políticos locales, la administración actual se encuentra «cada vez más lejos de presentar una gestión aceptable». Existe un temor generalizado de que los próximos meses no traigan mejoras, sino que profundicen la sensación de abandono y desidia en el municipio.

La renuncia de Jimena Corona, figura clave y de extrema confianza de Rosas, simboliza y profundiza una crisis de gobernabilidad que parece extenderse por todos los frentes. Con un gabinete en fuga, una ciudadanía mayoritariamente descontenta y conflictos institucionales abiertos como el de la deuda con DECSA, el futuro inmediato de la gestión municipal en Caucete se presenta extremadamente complejo y desafiante.

POR IVAN PALACIO