A una semana de las elecciones nacionales, el municipio de Caucete se encuentra sumido en una serie de problemas urgentes mientras la atención de su intendenta, Romina Rosas, candidata a diputada nacional, parece centrarse por completo en la campaña. En este clima de demandas por obras y servicios básicos, un episodio ha generado malestar: remiseros locales que fueron convocados para movilizar militantes políticos aún esperan el pago por sus servicios, el cual nunca se materializó.
Este incidente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una extensa lista de promesas incumplidas que caracterizan la gestión de Rosas. Desde obras públicas pendientes hasta acuerdos con vecinos que nunca se concretaron, la administración local acumula deudas con la comunidad. Mientras el departamento enfrenta una crisis de gestión, la intendente prioriza su proyección política, dejando en un segundo plano las necesidades más apremiantes de los cauceteros.
Aunque no existe una confirmación oficial, surge la sospecha de que el financiamiento para cubrir los servicios de estos remises podría provenir de fondos municipales. De ser así, se estarían desviando recursos públicos destinados a la mejora de la comunidad para financiar actividades partidarias, lo que abriría un serio debate sobre la ética y la transparencia en el uso del erario.
Analistas y vecinos coinciden en que estas prácticas no solo erosionan la credibilidad de la clase política, sino que también alimentan el hartazgo ciudadano. El mensaje que perciben es claro: para algunos funcionarios, la ambición de poder y la visibilidad partidaria tienen más peso que la responsabilidad de gestionar y gobernar para el bien común.
En la recta final hacia las elecciones, Caucete asiste a una realidad contrastante: por un lado, una población que espera soluciones concretas a sus problemas diarios, y por el otro, una intendenta que recorre el territorio con promesas vacías y un séquito de remises cuyos choferes aún aguardan por cobrar. La desconexión entre la gestión y la política nunca había sido tan evidente.