Con la recta final de la campaña electoral en marcha, los candidatos despliegan sus estrategias en los lugares más diversos. Un inusual escenario fue el elegido por la intendenta de Caucete y candidata del PJ, Romina Rosas, para intentar captar un apoyo de un sector estratégico. En conocido boliche, fue allí donde convocó a los empleados comunales para agasajarlos en su día, en un acto que trascendió el mero homenaje para convertirse en un claro operativo político.

El evento, sin embargo, se desarrolla en un contexto donde los empleados no terminan de convencerse de darle el apoyo para este domingo. A pesar de compartir a diario el espacio de trabajo en el palacio municipal, un sector significativo de los municipales no muestra conformidad con la gestión de Rosas, particularmente con su trato hacia los trabajadores durante lo que va de su segundo mandato. Esta frialdad interna representa un flanco débil para la candidata, quien busca consolidar su base de apoyo más cercana de cara a los comicios.

En un esfuerzo por revertir esta percepción, la administración de Rosas organizó un show y agasajos para los presentes. La puesta en escena, montada bajo la premisa de celebrar el Día del Empleado Municipal, tuvo como objetivo central un acercamiento de la jefa comunal con la planta municipal, buscando limar asperezas y cosechar el respaldo que necesita en un momento crucial. La intendenta intentó, a través de este gesto, convertir la festividad en un capital político tangible.

No obstante, el evento generó interrogantes sobre su financiamiento. La celebración se realizó en el boliche «El Cortijo», con los costos asumidos por el municipio, pero se desconoce el monto exacto erogado. Esta situación deja abierto el debate sobre si se trató de un acto de gobierno legítimo o si, por el contrario, constituyó un evento de campaña pagado con fondos públicos, una línea que en épocas electorales suele ser difusa pero crítica.

Más allá de la puesta en escena y los interrogantes, lo que queda claro es que Romina Rosas aún no ha logrado sellar el respaldo unánime de los empleados municipales. Conseguir ese apoyo se ha convertido en una carta fundamental para la intendenta, esto tambien deja en descubierto la falta de apoyo a su figura como candidata en su propio departamento. Un voto tan cotidiano como esquivo, el de la planta municipal, marca un complejo escenario político para Rosas este 26 de octubre.

POR IVAN PALACIO