La devoción volvió a movilizar a miles de sanjuaninos este 7 de agosto. Una multitud llegó hasta la Capilla San Cayetano, en el barrio Parque Industrial de Chimbas, para participar de la tradicional peregrinación en honor al patrono del pan y del trabajo en horas de la siesta

Con imágenes religiosas, velas, estampitas y profundas muestras de fe, familias enteras se acercaron al santuario para agradecer por el empleo, pedir nuevas oportunidades laborales y renovar la esperanza en medio de un contexto económico complejo.

La celebración estuvo marcada por una gran convocatoria de fieles provenientes de distintos departamentos de la provincia, quienes participaron de las misas programadas y de la posterior procesión por las calles aledañas al templo, en una jornada que volvió a consolidarse como una de las expresiones religiosas más importantes de San Juan.

Una tradición que crece cada 7 de agosto

Cada año, la Capilla San Cayetano se convierte en uno de los principales centros de peregrinación de la provincia. Allí confluyen historias de agradecimiento, promesas cumplidas y pedidos por un futuro mejor, especialmente relacionados con el trabajo y el sustento de las familias.

En la edición de este año, la presencia de fieles volvió a reflejar esa realidad. Muchos llegaron caminando desde distintos puntos del Gran San Juan, mientras otros participaron junto a sus hijos y nietos, manteniendo una tradición familiar que se transmite de generación en generación.

El trabajo, el pedido que más se repitió

Como ocurre desde hace décadas, el principal motivo que llevó a los peregrinos hasta San Cayetano fue pedir que no falte el trabajo.

Durante la celebración, numerosos devotos expresaron su agradecimiento por conservar sus empleos y elevaron oraciones por quienes aún buscan una oportunidad laboral.

En la edición anterior, por ejemplo, Pedro Santos Pérez y María Esther Rojas contaron que asistían para agradecer porque todos sus hijos tenían trabajo y para pedir por quienes todavía no lograban conseguirlo. También Rosa Ahumada, vecina de Chimbas, destacó que, pese a sus problemas de salud, hacía el esfuerzo por llegar al santuario para agradecer y pedir por las familias que atraviesan dificultades económicas.

Andrea Elizabeth Vega, otra histórica devota, recordó que acompaña la celebración desde que la capilla estaba en construcción y sostuvo que, en los últimos años, la concurrencia fue creciendo. “Siempre vengo a agradecer y a pedir trabajo, el pan para la familia y para todos. En estos tiempos se nota que viene más gente porque la situación está difícil y la fe también crece cuando más se necesita”, había expresado.

Una jornada de esperanza

Más allá de las distintas historias personales, el mensaje que predominó durante toda la jornada fue el mismo: confiar en que el esfuerzo, acompañado por la fe, puede abrir nuevas oportunidades.

Entre abrazos, oraciones y muestras de emoción, la multitudinaria peregrinación volvió a demostrar que San Cayetano ocupa un lugar especial en el corazón de los sanjuaninos y que cada 7 de agosto la esperanza encuentra un punto de encuentro en Chimbas.