El Gobierno nacional anunció que las carnes avícolas y bovinas dejarán de pagar retenciones hasta el 31 de octubre, en una decisión que amplía el alcance del régimen de alivio impositivo ya implementado para los granos.

La novedad fue comunicada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien remarcó que “este es el único gobierno que, ante las adversidades, responde bajando impuestos”. El objetivo es claro: incentivar el ingreso de divisas y apuntalar las reservas en medio de una coyuntura económica marcada por tensiones financieras.

El esquema, que comenzó a regir este martes 23 de septiembre, establece que las carnes que hasta ahora tributaban un 5% de derechos de exportación pasarán a tener alícuota cero. En paralelo, se exigirá a los exportadores liquidar en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) al menos el 90% de las divisas generadas en un plazo máximo de tres días hábiles desde la Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE).

La medida se conoce en un momento en que el Gobierno mantiene negociaciones con Estados Unidos por un posible préstamo para fortalecer las reservas. En las últimas semanas, el Banco Central ya destinó más de US$1000 millones para contener el dólar, lo que incrementó las dudas de los inversores sobre la capacidad de maniobra oficial en la antesala electoral.

El Ejecutivo apuesta a que la eliminación temporal de las retenciones pueda inyectar hasta US$7000 millones en el mercado cambiario, según lo estipulado en el decreto 682 publicado este lunes en el Boletín Oficial.

Los desafíos, sin embargo, son significativos: solo hasta el verano, la Argentina debe afrontar vencimientos por casi US$8000 millones entre pagos al FMI, organismos multilaterales y bonistas.

Con este paquete de medidas, el Gobierno busca ganar aire financiero en semanas clave y estimular la liquidación de granos y carnes aún pendientes de exportación, mientras los mercados aguardan señales sobre el futuro del esquema cambiario y la estrategia para cumplir con los compromisos de deuda.