Un equipo de científicos del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) realizó un descubrimiento que vuelve a poner a la provincia en el mapa mundial de la paleontología. Se trata del “Anteavis crurilongus”, una nueva especie de dinosaurio encontrada en la Formación Ischigualasto, que ofrece pistas fundamentales sobre el origen y la evolución de los primeros dinosaurios.
El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica Nature Ecology and Evolution, demuestra que los dinosaurios pequeños ya eran abundantes y diversos mucho antes de lo que la ciencia suponía, y que su desarrollo estuvo condicionado por los cambios climáticos que afectaron la Tierra durante el Triásico tardío.
El nombre de la especie combina dos raíces latinas: “Anteavis”, que significa antecesor de las aves, y “crurilongus”, pierna larga, en alusión a su anatomía. Este dinosaurio tenía una tibia más larga que el fémur, una proporción que hoy solo se observa en aves corredoras, lo que sugiere que era un animal ágil y veloz.
Según explicó Ricardo Martínez, paleontólogo e investigador principal del Instituto, el ejemplar —de 1,20 metros de largo y entre 8 y 9 kilos de peso— es “uno de los dinosaurios más antiguos del mundo” y presenta características evolutivas intermedias entre los primeros dinosaurios carnívoros y los neoterópodos más avanzados.
“Lo que muestra Anteavis es que ciertas adaptaciones evolutivas se dieron mucho antes de lo que se creía. Los dinosaurios pequeños fueron los más abundantes en su tiempo”, destacó Martínez.
El estudio detalla que esta explosión de diversidad se produjo tras un período lluvioso global de dos millones de años, conocido como el Episodio Pluvial Carniano. Ese cambio climático dio paso a un ambiente más seco y templado, lo que permitió que los dinosaurios de pequeña talla prosperaran. Sin embargo, nuevas variaciones del clima y una intensa actividad volcánica casi los llevaron a la extinción, antes de que resurgieran millones de años después en formas de mayor tamaño.
La investigación, liderada por Martínez junto a Carina Colombi, Martín Ezcurra, Diego Abelín, Ignacio Cerda y Oscar Alcober, se basó en una colección de más de 2.400 fósiles vertebrados hallados en la Formación Ischigualasto, uno de los sitios más importantes del mundo para estudiar los primeros pasos de los dinosaurios.
“Ischigualasto muestra no solo los animales que vivieron hace 231 millones de años, sino también cómo era el ambiente y cómo el clima moldeó su evolución”, explicó la investigadora Carina Colombi.
El “Anteavis crurilongus” se suma a otros hallazgos emblemáticos de la región, como Eoraptor, Eodromaeus y Herrerasaurus, que han permitido redefinir la comprensión del origen de los dinosaurios y consolidar a San Juan como una región clave para la paleontología mundial.
El holotipo del Anteavis crurilongus, el espécimen que define a la especie, se encuentra resguardado en el Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la UNSJ, donde se estudia en detalle su estructura ósea y su relación evolutiva con las aves modernas.
“Cada descubrimiento en Ischigualasto nos recuerda que aún hay mucho por conocer sobre los orígenes de la vida y la evolución en la Tierra”, concluyó Martínez.