Una costosa obra de infraestructura hídrica, licitada durante el gobierno de Sergio Uñac y supervisada por la intendenta Romina Rosas, se encuentra bajo escrutinio público debido a las recurrentes roturas de cañerías que, en teoría, son prácticamente nuevas. La última emergencia ocurrió hoy en Diagonal Sarmiento y Avenida de Los Ríos, donde la ruptura de un caño matriz no solo interrumpió el suministro de agua, sino que también generó problemas de tránsito, exponiendo la aparente fragilidad de una red que debía ser la solución definitiva para los cauceteros.

Esta no es una situación aislada. El historial de interrupciones es extenso. Solo en los últimos años, se han registrado roturas en septiembre de 2023 en Paula Albarracín de Sarmiento y Caseros , en marzo de 2023 en De los Ríos y San Lorenzo , y otra en enero de 2025, nuevamente en Diagonal Sarmiento . Cada evento obliga a Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE) a ejecutar reparaciones de emergencia, cortando el servicio y problemas en el transito.

El origen de este problema crónico se remonta a la «Renovación del Sistema Cloacal Caucete» y las obras de agua potable, presentadas como un gran logro para la provincia. El propio presidente de OSSE, Guillermo Sirerol, reconoció en su momento, que el proyecto enfrentó graves inconvenientes financieros y técnicos desde finales de 2019, con una empresa adjudicataria que «no tenía las capacidades técnicas» y que finalmente fue reemplazada por la empresa SENDA SRL, con financiamiento provincial.

Lo más controvertible en esta situación es el rol de control y observación que el gobierno de Uñac le encomendó al municipio de Caucete, entonces a cargo de Romina Rosas. Se les asignó la responsabilidad de monitorear el desarrollo de la obra e informar sobre los avances y procedimientos . Sin embargo, esta supervisión local ahora es cuestionada. En un reciente y candente debate en el Concejo Deliberante, el propio presidente de ese cuerpo, José Luis Giménez, culpó a la gestión anterior de Uñac y Rosas por las «mala conexión de válvulas» y el «mal desempeño» de las obras, que hoy impactan en las deterioradas calles del departamento.

Las interrogantes se multiplican ante la evidencia de caños nuevos que fallan prematuramente. ¿El municipio, en su función de control, elaboró informes detallados que advirtieran irregularidades? ¿Por qué, si el personal era «calificado», no se puntualizaron fallas en los materiales o en los procedimientos de instalación? Estas dudas permanecen sin respuesta, mientras el actual gobierno local busca trasladar la responsabilidad a OSSE, una práctica que, según se señala, no era habitual antes de diciembre de 2023.

La comunidad de Caucete se queda con preguntas sin resolver y un servicio que se fractura con frecuencia. Exige saber si se realizará una auditoría exhaustiva de cómo fue ejecutada la obra y si los concejales solicitarán toda la documentación de control que debió generarse durante la ejecución de los trabajos. Las promesas de progreso y calidad de vida, celebradas en actos públicos con bombo y platillo, hoy yacen bajo el asfalto, literalmente quebradas, demandando una explicación clara y responsables concretos.

POR IVAN PALACIO