Como había adelantado el Dr. José Bernal en una entrevista a este medio, el proyecto para transformar la Ruta Nacional 20 camino a Caucete que está en pleno análisis presenta detalles técnicos que llaman la atención por su complejidad y compromiso ambiental. Una de las características más curiosas es que el suelo de la zona tiene una alta susceptibilidad a la licuefacción, un fenómeno que durante un sismo puede hacer que el terreno se comporte como un líquido, lo que obliga a diseñar cimientos profundos y especiales para un nuevo puente de 210 metros de longitud. Otro dato relevante es el impacto forestal, ya que el relevamiento oficial identificó que será necesaria la remoción de exactamente 1.343 ejemplares arbóreos a lo largo de la traza, los cuales deberán ser compensados en una proporción de tres nuevos árboles por cada uno extraído. Finalmente, la obra destaca por su enfoque de economía circular, ya que se prevé recolectar el asfalto viejo deteriorado para reciclarlo y reutilizarlo como base en las nuevas calles colectoras laterales.

El Gobierno de San Juan ya dio el primer paso administrativo para concretar este ambicioso plan mediante la convocatoria oficial a una consulta pública muy importante. Este proceso busca que los habitantes de Santa Lucía, 9 de Julio y Caucete conozcan de primera mano los alcances del estudio de impacto ambiental y social antes de que las máquinas comiencen a trabajar en el terreno.

En términos generales, la obra consiste en la adecuación y jerarquización funcional de un tramo de 24,5 kilómetros que se extiende desde la avenida de Circunvalación hasta el acceso noroeste de la ciudad de Caucete. Los trabajos principales incluyen la duplicación de la calzada actual para separar los flujos de tránsito, la construcción de calles colectoras pavimentadas, la instalación de paradas seguras para el transporte público y la creación de veredas peatonales en las zonas donde la ruta atraviesa sectores urbanos. El financiamiento total asciende a 178 millones de dólares, provistos principalmente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con un plazo de ejecución de cinco años.

Curiosidades de la nueva ruta

La ingeniería de este corredor deberá enfrentarse a un riesgo sísmico calificado como «extremo», ya que la zona se encuentra surcada por fallas geológicas activas como la del Tulum y Niquizanga, lo que exige aplicar normas de sismorresistencia de grado nueve en la escala de Mercalli. Para mitigar el impacto en el aire, se implementará un protocolo curioso denominado ralentí cero que prohíbe terminantemente mantener encendidos los motores de camiones y máquinas mientras estén estacionados o esperando carga. Además, todo el sistema de iluminación en las nuevas intersecciones y colectoras utilizará tecnología LED de alta eficiencia para optimizar el consumo energético del corredor.

Otro aspecto importante es la protección de los recursos hídricos, ya que el proyecto incluye el monitoreo semanal de la calidad del agua del río San Juan para evitar que cualquier vertido accidental afecte al Sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, ubicado 35 kilómetros al sur. En cuanto al patrimonio, ante la posibilidad de encontrar restos de las culturas Huarpe o Diaguita durante las excavaciones, se ha establecido un procedimiento de hallazgo fortuito que obliga a detener las obras de inmediato y cercar el sitio para su preservación. También se destaca que el diseño vial busca eliminar los embotellamientos actuales, lo que permitirá que los motores funcionen de forma más eficiente y reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero en el área metropolitana.

La consulta pública y sus razones

El encuentro con la comunidad se hará el 24 de agosto de 2026 en las instalaciones de la Escuela Dr. Luis Agote, situada en el kilómetro 16 de la Ruta Nacional 20, en la localidad de Las Chacritas. La jornada se dividirá en dos instancias donde la primera charla comenzará a las 16:00 horas para presentar los resultados generales del estudio ambiental y la segunda será a las 18:00 horas enfocada específicamente en el plan de compensaciones para las unidades económicas afectadas.

La razón principal de este llamado es cumplir con los estándares internacionales del BID que exigen una participación transparente y bidireccional de los vecinos. En estas reuniones se explicarán los planes para gestionar el ruido y el material particulado, así como los desvíos provisorios de tránsito que se aplicarán para garantizar la seguridad de peatones y conductores durante la fase constructiva. El objetivo es que las personas puedan expresar sus dudas, proponer mejoras en el diseño de accesos o paradas y validar la información socioeconómica relevada en el territorio.