Un descubrimiento inquietante tuvo lugar en la zona de la planta de Marayes, en el departamento de Caucete, donde restos óseos fueron encontrados tras la reciente creciente del río. El hallazgo movilizó de inmediato a las autoridades policiales y judiciales, quienes iniciaron una investigación para determinar el origen y la naturaleza de los mismos.
Según los primeros informes, el descubrimiento fue realizado por una mujer que transita habitualmente por el lugar, quien advirtió la presencia de huesos expuestos sobre el terreno. Se estima que la fuerza de la corriente fluvial removió sedimentos y tierra, dejando al descubierto los restos en ese sector. Inmediatamente después de la visualización, se dio aviso a las autoridades competentes.

Personal policial y forense trabajó en el lugar para preservar la escena y proceder con la recolección de evidencias. Los restos óseos serán sometidos a exhaustivos peritajes científicos con el objetivo principal de establecer si son de origen humano y, de ser así, determinar su antigüedad y las posibles circunstancias que rodean el caso.
La investigación quedó formalmente a cargo de la Justicia, la cual buscará esclarecer el misterio de cómo los restos llegaron a ese paraje. Las líneas de indagatoria apuntan a dos posibilidades principales: que el hallazgo esté vinculado a un hecho delictivo reciente o, alternativamente, que corresponda a restos antiguos que fueron arrastrados y depositados por el cauce del río.