La tradicional costumbre de tomar caña con ruda cada 1° de agosto no solo representa un ritual de protección y buena suerte, sino también un acto de homenaje a la Madre Tierra. Así lo explicó Carlos Gordillo, especialista en medicina natural, quien brindó detalles sobre la preparación y los beneficios de esta antigua práctica que aún perdura en muchas regiones de América del Sur.

“La caña con ruda lleva un tiempo de preparado, por lo menos un mes de maceración”, indicó Gordillo, en diálogo con Buen Día Día. “La planta está en un medio líquido con alcohol y, a través de ese proceso, se extraen todos los principios activos”, agregó. La bebida se consume en ayunas, tomando tres pequeños sorbos, como lo indica la tradición.

Respecto a la planta utilizada, Gordillo aclaró: “Se usa ruda macho, la de la hoja más grande. Aunque no hay una diferencia botánica real entre macho y hembra, se la distingue así por el tamaño de la hoja y sus propiedades”. Esta variedad, explicó, posee cualidades distintas y más potentes.

El especialista destacó que esta tradición tiene raíces ancestrales en los pueblos originarios, particularmente entre los guaraníes: “Hace muchos años, en agosto, el frío y las lluvias provocaban enfermedades y muertes. Descubrieron que la ruda tenía propiedades curativas y comenzaron a mezclarla con licores”. Así nació la práctica de tomar caña con ruda para “prevenir los males del invierno, protegerse de enfermedades, atraer buena suerte y ahuyentar la envidia y el mal de ojo”.

Para quienes no consumen alcohol, Gordillo ofreció una alternativa: “Pueden hacer una infusión, como un té de ruda. Las propiedades también se pueden extraer con agua caliente”. De esta manera, el ritual puede mantenerse sin dejar de lado convicciones personales.

Además de sus efectos simbólicos, la ruda tiene respaldo científico: “Se comprobó que es antiparasitaria y antibacteriana”, aseguró el especialista. “También tiene propiedades antiinflamatorias y digestivas, por eso un té de ruda viene muy bien después de comer en exceso”.

Gordillo también recordó que en muchos pueblos originarios, la caña con ruda se acompaña con un gesto espiritual: “Se dice ‘kusilla, kusilla’, que significa ‘ayúdame, protégeme’. Es una ofrenda a la Pachamama”. En algunos casos, incluso, se vierte un poco de la bebida en la tierra como tributo a la Madre Tierra.

“Se trata de una tradición que no hace daño, que tiene respaldo en la medicina natural, y que además nos conecta con nuestras raíces”, concluyó Gordillo.

fuente: canal 13