Alumnos de la EPET N°1 de Caucete vivieron una experiencia inolvidable en Buenos Aires tras convertirse en los ganadores de las Olimpiadas Nacionales de Electromecánica del INET 2025. Allí presentaron un proyecto innovador: una máquina capaz de maximizar la producción de ejes para motores eléctricos, reducir los tiempos de fabricación y abaratar costos frente a los modelos industriales existentes.
El equipo representó a San Juan y logró destacarse entre grupos de todo el país. Miguel Cantos, Juan Rubio y Federico Morales contaron a qué consistió el desafío, el proceso y la emoción de haber competido a nivel nacional.
Una máquina diseñada para resolver una problemática real
El punto de partida fue una consigna técnica del INET. “Nos habían dado una problemática sobre cómo crear una máquina que se encargue de maximizar la producción de ejes para motor”, comenzó explicando Miguel Cantos, estudiante de séptimo año, a lo que su compañero Juan Rubia agregó que la propuesta debía mejorar la velocidad, automatización y eficiencia económica en comparación con los métodos tradicionales.
Alumnos de la EPET N°1 de Caucete vivieron una experiencia inolvidable en Buenos Aires tras convertirse en los ganadores de las Olimpiadas Nacionales de Electromecánica del INET 2025. Allí presentaron un proyecto innovador: una máquina capaz de maximizar la producción de ejes para motores eléctricos, reducir los tiempos de fabricación y abaratar costos frente a los modelos industriales existentes.
El equipo representó a San Juan y logró destacarse entre grupos de todo el país. Miguel Cantos, Juan Rubio y Federico Morales contaron a Diario La Provincia SJ en qué consistió el desafío, el proceso y la emoción de haber competido a nivel nacional.
Una máquina diseñada para resolver una problemática real
El punto de partida fue una consigna técnica del INET. “Nos habían dado una problemática sobre cómo crear una máquina que se encargue de maximizar la producción de ejes para motor”, comenzó explicando Miguel Cantos, estudiante de séptimo año, a lo que su compañero Juan Rubia agregó que la propuesta debía mejorar la velocidad, automatización y eficiencia económica en comparación con los métodos tradicionales.
“La problemática era hacer ejes de motor eléctricos. Buscaba, sobre todo, la eficiencia de la máquina, el presupuesto que íbamos a tener y la automatización”, aseguró Rubia.
Así fue que los alumnos desarrollaron una máquina semiautomática capaz de reducir drásticamente los tiempos de fabricación:
“Mientras que en un torno tarda seis minutos, nuestra máquina lo hace en cuarenta segundos”, remarcó Rubio.
La automatización permite producir ejes de distintas longitudes y diámetros, mientras el operario solo debe cargar el material y activar un pedal para iniciar el mecanismo. Además, realizaron un análisis completo de costos: “En materiales calculamos quince millones, y en mano de obra serían unos treinta millones. La que encontramos en el mercado, una china, vale ciento cincuenta millones. La nuestra está valiendo treinta, cinco veces menos”, comparó el alumno.
La versatilidad también fue un punto clave. “La del mercado solo sirve para hacer ejes de trenes. La nuestra puede trabajar con cualquier eje que esté entre las contrapuntas y se puede modificar según necesidad”, destacó.
Un desarrollo útil para diversas industrias
Cantos señaló que el prototipo podría aplicarse en múltiples sectores: “Se podría usar en alguna empresa que utilice ejes, como las de motores eléctricos, tornerías, metalúrgicas o incluso industrias automotrices. Es muy variado. Nuestra máquina solo produce ejes, y de ahí depende de la industria si lo va a usar o no”.
El proceso de diseño fue tan intenso como rápido. “Todo este trabajo lo hicimos en una semana. Nos juntaron un grupo de ocho alumnos y ahí hicimos el diseño de la máquina. Usa un circuito hidráulico y la parte electrohidráulica la aplicamos nosotros con lo que habíamos visto muy básico. Nos juntamos a estudiar y lo creamos”, relató Rubio.
Después llegó el recorrido competitivo: “En julio hicimos todo. Tras las vacaciones nos avisaron que debíamos defenderlo a nivel provincial, y el 29 de septiembre nos dijeron que pasamos a la instancia nacional. El 4 de noviembre estuvimos en Buenos Aires y ganamos allá”, recordó.
Una experiencia inolvidable y sueños a futuro
Para Federico Morales, participar fue mucho más que competir: “Fue una experiencia muy linda, compartir el proyecto con otros chicos, ver otros trabajos. La parte competitiva fue fácil, en teoría, y también nos dejaron tiempo para recorrer Buenos Aires”, contó.
El grupo incluso imagina continuar el desarrollo a nivel industrial: “Sería buenísimo poder patentar la idea y continuarla, pero necesitamos hacerlo con una empresa. Hay un método, pero lleva tiempo y ya no nos queda mucho en la escuela. Queremos ver si se puede hacer de manera particular con apoyo de otras empresas”, expresó Morales.