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En las últimas semanas se generó una gran polémica en San Juan, por la llegada de una empresa que le ofrecía a la gente 15.000 pesos argentinos a cambio de dejarse escanear el iris del ojo. Motivados por la necesidad o el desconocimiento, se formaron largas filas en este lugar. En ese sentido, un especialista aclaró los riesgos que tienen dar esta información a alguien desconocido.

Adrián Orellana, ingeniero en Informática, contó en Más Allá de las Noticias datos realmente relevantes acerca de esta novedosa práctica que causó tanto impacto en la provincia. Reveló que no es muy complejo poder realizar este escaneo que resulta más preciso que los demás métodos de identificación que se empleaban anteriormente.

‘Se realiza irradiando con luz infrarroja de baja intensidad, capturando la imagen con una cámara HD normal a una distancia de 20 a 40 centímetros. Cuando obtiene esa imagen, la pupila refleja mucho el infrarrojo, entonces se usa como punto de centrado del algoritmo y se extrae la imagen del iris. Eso se pasa por otros algoritmos que extraen las características del iris y se puede llevar a un banco de datos o se puede contrastar con uno ya existente para determinar si esa persona ya lo integra’, explicó.

Por ejemplo, si alguien quiere entrar a una empresa que usa el escaneo del iris, desde la compañía pueden ver si esa persona está en su banco de datos para dejarlo entrar o no. Si bien esta tecnología utilizada de manera honesta aporta grandes avances, el problema surge cuando alguien que cuenta con estos elementos se aprovecha de la gente que no está informada sobre el tema para luego revender todos sus datos.

‘Hay científicos que hablan del uso médico del iris del ojo, pero no sabemos si están escaneando para obtener sólo los datos de la persona para individualizarla o si están extrayendo su información médica. Eso es complicado porque con paquetes de inteligencia artificial se puede determinar con precisión si la persona tiene afecciones complicadas como HIV, cáncer, problemas cardíacos, etc. Entonces esa información no deberían tenerla en un banco de datos que no sabemos su seguridad, si lo pueden hackear o si alguien deshonesto lo quiere vender’, aclaró.

Orellana manifestó que otra cuestión que puede ocurrir es que si una empresa que ofrece trabajo, tiene una lista de postulantes y una de estas empresas le vende esta información, la pueden usar para ‘descartar’ postulantes por cuestiones de salud por ejemplo. Esto puede replicarse cuando uno va a contratar un seguro de salud o alguna cuestión de vital importancia.

‘No sabemos que es lo que hace esta empresa pero el riesgo está. En Europa y Estados Unidos se prohíbe que uno entregue masivamente sus datos biométricos. Allí alertaron a la población y prohibieron que las empresas se instalen con esos fines. Diferente es cuando la quiere usar profesionales de la salud que tienen que cumplir un código de ética que si no respetan, por lo menos uno puede resarcirse económicamente’, sentenció.

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