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El municipio de Caucete ya no se encarga del mantenimiento de la Difunta Correa, el lugar turístico más visitado de la provincia. Hasta el 5 de enero, la municipalidad recolectaba los residuos que se generaban en el paraje y también controlaba el alumbrado público. Según dijo la intendenta Romina Rosas, para que continúe el servicio era necesario firmar un convenio con el Ministerio de Turismo a través del cual se asegure a los trabajadores a cargo de la labor en la Difunta. La Provincia decidió darle de baja a la asistencia mutua y ahora se encarga una empresa privada del mantenimiento. Qué originó la fricción.

La Difunta Correa es un paraje cuya administración está a cargo de una fundación. Las personas que están al frente son designadas por el Ministerio de Turismo y manejan desde el funcionamiento operativo del paraje, los comercios hasta lo que se hace con las donaciones -algunas en dólares y hasta en oro-. A través de un convenio de cooperación, históricamente el municipio de Caucete se venía encargando del mantenimiento del predio: recolección de residuos puertas adentro y del alumbrado público. A cambio, la municipalidad recibía un seguro para los trabajadores y el préstamo de un camión para llevar agua a vecinos de Vallecito.
En el único momento que se cortó la colaboración mutua fue durante el gobierno de Juan Carlos Rojas y ahora, 32 años después. ¿Qué pasó? Rosas le dijo a Tiempo de San Juan que hubo un encuentro con las nuevas autoridades de la fundación, en el que ella pidió la firma del convenio y que se reincorporen los tres contratados de Vallecito que prestaban servicios en la Difunta. También solicitó a cambio del mantenimiento, cotizado en $1.000.000 mensuales, que le sigan prestando el camión cisterna.Rosas publicó en sus redes fotografías de la reunión con Luis Tarabay y Mauro Villegas. Acompañó las imágenes con el reclamo por escrito. «En esta reunión planteamos, como primer paso del camino a transitar de manera conjunta y hacia adelante, la reincorporación de aquellas personas contratadas que fueron desplazadas a pesar de su valioso trabajo y fundamentalmente que residen en Vallecito, y cuyo único ingreso económico resulta ser lo que generan a través de la actividad turística», posteó en el feed de Facebook e Instagram.

Tras esa charla cara a cara, el 16 de enero pasado, no hubo avance para continuar la labor conjunta y desde diciembre la municipalidad dejó de hacerse cargo del mantenimiento del predio. En Turismo cayó como una bomba que Rosas pidiera la reincorporación de los contratos dados de baja. Sintieron que estaban siendo presionados públicamente y que no se habló realmente de «trabajo en conjunto». La fricción terminó con una fuerte decisión sobre el mantenimiento, que terminó con la contratación de una empresa privada para que se encargue.

Por estos días, la relación entre la fundación y la intendenta Rosas es nula. No hubo más contacto desde las publicitadas imágenes puertas adentro del palacio municipal. Trascendió que próximamente habrá una reunión entre las autoridades a cargo del paraje y el gobernador Marcelo Orrego para definir algunas directrices sobre el manejo del sitio más turístico y emblemático de San Juan.

fuente: tiempo san juan

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