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El Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) emitió un muy duro comunicado en el que advirtió sobre la crisis que atraviesa el sector de Salud y pidió soluciones a mediano plazo para mantener el nivel de atención de procedimientos esenciales como la colocación de stents y la realización de angioplastias. De continuar con la misma dinámica, en muchos casos, podrían dejar de llevarse a cabo.

En un comunicado en el que los médicos de esa especialidad detallaron la situación, apuntaron que la crisis se debe a la combinación del aumento exponencial en el costo de equipos y suministros médicos, y a una reducción sistemática de honorarios profesionales, que ya empezó a repercutir en la demora y reprogramación de intervenciones y comprometido la salud cardiovascular de pacientes. Según datos de la Word Heart Federation, 33% de las muertes cada año en el mundo se producen por causas cardiovasculares, representa la perdida de 20 millones de personas en el mundo.

En la Argentina, según el último reporte de Estadísticas Vitales de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud, en 2022 se registraron en 110.062 fallecimientos por las enfermedades cardiovasculares. La cardiopatía isquemia, sobre todo el infarto agudo de miocardio es uno de los componentes de mortalidad más prevenible y que suele afectar la edad activa con perdida del trabajo, autonomía, necesidad de asistencia médica y medicamentos, efectos que enfrentaran los pacientes y sus familias.

Una situación crítica

El Colegio nuclea a profesionales altamente especializados que dependen para su actividad de medicamentos, insumos, y equipos de alta tecnología cada vez más inaccesibles por sus precios, señalaron, lo que está forzando a algunos médicos a emigrar en busca de mejores condiciones laborales.

Según destacaron, el panorama se agravó ante los pagos tardíos a los médicos, la insuficiencia de financiamiento para la renovación de equipo por parte de las instituciones de salud, y las trabas burocráticas de obras sociales y prepagas. Las consecuencias podrían ser una escasez de médicos cardiólogos intervencionistas y el posible cierre de centros de alta complejidad, explicaron.

La colocación de stents, cuando se realiza precozmente “son el tratamiento más eficaz para disminuir la mortalidad del infarto de miocardio”, además, “el tratamiento por catéteres del accidente cerebrovascular realizado en las primeras horas del inicio de los síntomas logra disminuir, no solo la mortalidad, sino también el grado de incapacidad que puede quedar luego del mismo”, subrayó el comunicado.

Po último, concluyeron: «Por lo antes expuesto, el CACI ha declarado el estado de emergencia en la especialidad y comunica a la comunidad estas declaraciones».

 

fuente: el destape

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