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La Policía Federal Argentina detuvo esta mañana a tres jóvenes integrantes de una organización conocida como la Mafia del Hentai que, según lo señala una investigación a cargo del juez federal Julián Ercolini, estarían detrás de las amenazas de bomba que se sucedieron esta semana contra distintas cabeceras ferroviarias del AMBA, afectando el servicio de las líneas Roca, Sarmiento, Mitre, Urquiza y Belgrano Sur a pocos días de la segunda vuelta electoral.

La misma organización sería la autora de similares amenazas contra la Casa Rosada, el Congreso de la Nación, la Cámara Nacional Electoral y locales partidarios del frente oficialista Unión por la Patria. Los jóvenes, según trascendió, realizaban las amenazas desde conexiones públicas con líneas robadas de telefonía digital (VoIP).

En la mañana de ayer el presidente de Trenes Argentinos (SOFSE), Martín Marinucci, había anticipado en su cuenta de Twitter que el Ministerio de Transporte había realizado una denuncia judicial e iría “hasta las últimas consecuencias” contra los responsables de las amenazas, que por la activación de los protocolos de seguridad implicaron demoras y cancelaciones en las distintas líneas los días miércoles y jueves. Marinucci denunció que las amenazas tenían la intención de “crear un clima de miedo, malestar y caos” en la antesala del balotaje.

“Eran un perfil parecido a la Banda de los Copitos, medio libertarios”, remarcaron fuentes judiciales a Clarín sobre la Mafia del Hentai. En efecto, el mismo grupo de jóvenes ya tenía algunos antecedentes en ese sentido, como el hackeo de los sistemas del RENAPER en junio pasado, ocasión ampliamente celebrada por el Deep Twitter libertario y en que los propios atacantes dejaron mensajes de “Aguante Milei”.

La experiencia de la Mafia de Hentai en acoso virtual, sin embargo, se reveló insuficiente a la hora de pasar sus amenazas al mundo físico: fueron localizados e identificados rápidamente por el personal policial especializado. Acaso una metáfora reveladora sobre la diferencia entre las redes y la calle.

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