Mar. Ago 16th, 2022

Un robo más que indignante sufrió una familia de 9 de Julio que tiene su casa en una finca cercana al Depósito Judicial de vehículos. No sólo por las numerosas pertenencias que les llevaron, sino también porque orinaron y defecaron unas prendas que no sumaron al botín y porque bañaron con combustible a un perro caniche, al parecer, con intenciones de prenderlo fuego.

El ataque ocurrió entre las 7.30 y las 12.25 de este jueves. En la casa vive Yésica Cisterna (39) junto a su marido y sus dos hijos, una joven de 19 años que padece retraso madurativo y un chico de 17. El hombre es obrero rural y ella percibe un pago mínimo como empleada de la Municipalidad de 9 de Julio.

El robo fue descubierto por Cisterna, que a las 12.25 llegó del trabajo y advirtió que el portón de ingreso estaba abierto de par a par. Sus peores sospechas se confirmaron cuando avanzó y vio que la puerta de entrada estaba reventada.

Los delincuentes se llevaron un TV 43′, un secarropas, un equipo de música, una PC de escritorio, una Play Station 2, una planchita y secador de pelo, una máquina de coser, un horno eléctrico, útiles escolares, una moto Guerrero Queen 150cc, ropa y otras cosas muy valiosas para la familia, como un tupper con medicamentos de la chica de 19 años que, además de problemas de madurez, tiene un trastorno del lenguaje llamado dislalia.

«Cuando llegué me encontré con el horror… estaba todo dado vuelta, la ropa y los cajones por todos lados, los colchones sacados, varias cosas en el piso», lamentó Cisterna. La mujer agregó que los delincuentes habían defecado en el baño y que en una habitación habían orinado las prendas que no se llevaron. Mientras que otro acto de maldad fue arrojar gasoil al caniche de su hija, que lo tiene porque un médico se los recomendó para que pueda sobrellevar sus problemas de salud. «Parece que lo quisieron prender fuego pero no pudieron. Lo que no han robado lo han roto», se quejó la mujer.

La familia es de escasos recursos y este es el segundo golpe que sufre en dos años. «Hace dos años nos pasó lo mismo, nos habían dejado en pelotas y nos costó muchísimo salir adelante. Por eso que nos pase de nuevo nos da tanta bronca, tanta impotencia, tanto dolor. Nosotros somos laburantes que transpiramos día y noche para que vengan estos y nos dejen sin nada. Estamos destruidos», concluyó Cisterna, sin poder contener el llanto. Para ayudarlos, comunicarse al 2646258218.

La denuncia fue radicada en la seccional 11ma. Según las víctimas, una policía de esa dependencia los obligó a eliminar de sus celulares las fotos que habían tomado de la casa tras el robo.

 

fuente: diario de cuyo