Salta ANTIPERONISMO: el dogma del “Reliveran”

Por Pablo Mancilla. Es bien sabido, que la construcción de espacios colectivos y sobre todo espacios de poder perdurables en el tiempo, requieren bases sólidas, deben estar munidos de pensamientos homogéneos y constructivistas, capaces de absorber corrientes heterogéneas, pero sobre todo de saber conducirlas. Esta ha sido una virtud indubitable del peronismo desde sus orígenes, esa capacidad de retroalimentación dogmática, de filosofía épica, de militancia orgánica, le permitió reinventarse y conducir grandes movimientos a través de los años y en distintas circunstancias.

Tal vez la política de esta época de continuos y acelerados cambios, requiera de mayor pragmatismo, o tal vez sean los dogmas que quedaron desactualizados, o simplemente la política de hoy, este poblada de Evangelizadores Inconversos, incapaces de interpretar el mensaje. La política Salteña no escapa de estos conceptos si se analiza con mirada crítica, basta observar las pujas de poder, de liderazgos y prerrogativas, dentro del espacio que conduce el gobernador Urtubey.

Pablo Mancilla es un destacado periodista y conductor televisivo y radial de la provincia de Salta.

Quizá esa atomización sea natural y lógica, pero he aquí, los primeros interrogantes, ¿qué espacio representa el Urtubeycismo?, ¿qué doctrina profesa? Si nos ponemos rigurosos y basamos ese análisis en cuanto a sus protagonistas y los candidatos que conforman las listas del Frente de Unidad y Renovación, encontraríamos una gran contradicción, según aquella verdad justicialista, conforme la cual “ Para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”.

Una idea rápida indicaría que el Urtubeicysmo carece de un dogma, o por lo menos reniega de él. Y esto lo confrontaría ya con otra de las verdades más duras del peronismo, en donde señala que “Un gobierno sin doctrina, es un cuerpo sin alma”. Jorge L. Borges decía que los “Peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles” y abusando de su poesía diremos que “no los une el amor sino que a lo largo de su historia los unió el espanto”

¿Pero no estaremos aquí en presencia del Anti peronismo?
¿Sera acaso Andres Zottos el “Anticristo” del dogma?
¿Será capaz de unir y representar el peronismo salteño?
¿Cantará la marcha y hablara de justicia social el 17 de Octubre?
¿Podrán los peronistas de fuste, los dirigentes barriales, las muchachas peronistas de evita capitana, a fuerza de reliveran podrán evitar las náuseas y llamarlo compañero?

Todo parece indicar que el peronismo ortodoxo está en la otra barricada, el frente de Unidad Ciudadana para la Victoria, que conduce Sergio Leavy en Salta. Este espacio es más claro y tangible, sabe que es popular y nacional, sabe que su líder es Cristina, sabe que el límite es Macri, sabe que es protagonista de la Salta que viene, la nueva Salta, ya 

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